Muchas veces escuchó duras palabras, “no pierda el tiempo”, “no sean ilusos”, “el estadio no se levantará”. Sin embargo ese "ninguneo" -según él contaba- le infundían mayor confianza y mas optimismo, a él lo acompañaron dos consocios que dieron mucho, los señores Juan V. Clauso, quien fue el impulsor de la primera comisión del hincha en el fútbol argentino, y Carlos Alberto Giulano, entre los tres componían la Comisión de prensa y propaganda.
Van corriendo los días, lo que era bañado y basural va convirtiéndose en un estadio. Todos ponen el hombro, hay quien colabora comprando una bolsa de cemento, hay quien compra plateas para el futuro estadio, y algo muy importante, sobremanera hay un grupo de hombres que aunque desarrollan otras distintas actividades en la vida cotidiana hacen un alto en sus labores diarias para brindar parte de su tiempo a nuestra querida institución.
La mayoría de los hombres que componen la C.D y distintas subcomisiones son hombres de la Agrupación Tradicional, pero también colaboran aquellos que aunque no lo son, se identificaron con tal monumental obra, todos brindan su granito de arena, pero el conductor siempre está presente en todo, desde su consultorio en la calle Olavarría donde se curan enfermos, pero también se trabaja para River.
También durante el primer gobierno de la Tradicional nace “La Maquina” que es una autentica gloria del futbol argentino. Pero tampoco fue dejado de la lado el ámbito institucional ya que el Dr. Degrossi con sus colaboradores funda el Departamento de Medicina aplicada al Deporte y e impulsan el Departamento de Cadetes

LA ALTERNANCIA
Durante las década del 30 y 40 River fue creciendo muchisimo en lo futbolistico y en lo institucional produciéndose una alternancia entre los equipos de gobierno de la Agrupación Tradicional encabezados por Degrossi y del Frente de Unidad liderado por Liberti.
Está claro que existía un confrontación electoral entre ambas listas, pero la realidad es que la relación entre ambos sectores se priorizaba la caballerosidad e incluso la amistad ya que era habitual que concluídas las reuniones de CD con fuertes y varoniles discusiones solían compartir una mesa en el Palacio de la Papa Frita, distante a pocos metros de la sede de Suipacha.
Cuando recordamos esta historia de auténticos caballeros que impulsaron el crecimiento de nuestro River hasta convertirlo en el más grande, no podemos dejar de compararlo con la decadencia actual producto del conductas mezquinas y de la "bosterización" cultural e institucional de nuestro querido club.
RIVER VOLVERA A CRECER CUANDO SE RECONOZCAN Y SE CUIDEN SUS RAICES





